EL CUERPO EN LA PUERTA
Maria Alejandra Ruiz Diaz

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En la Fundación La Puerta a través de las vivencias corporales
proponemos desarrollar la conciencia plena y presente  en la  experiencia
y en el pensar sobre los quehaceres cotidianos y extraordinarios
a veces alucinados, y no por eso, menos reales
Esta reflexión en torno al relato acerca del cuerpo,  permite registrar progresivamente los diferentes puntos de vista existentes en cada uno
y también sus consecuencias

Un cuerpo definido por una cultura, por relaciones históricas y actuales
por sentimientos, pensamientos, acciones y reacciones
Un cuerpo en la salud y en la enfermedad
Un cuerpo que siente y que simboliza, tarea fundamentalmente humana
Un cuerpo que deja de ser objeto, que es la persona íntegra
afectada por las experiencias vividas

En La Puerta,  cuando decimos cuerpo también decimos afecto

Una persona se acerca con un dolor o un padecimiento, o acompaña a un amigo
o a un familiar, o toca el timbre por curiosidad
Es vecina/o y lee nuestra cartelera con propuestas de actividades eclécticas
o es profesional de la salud o artista  o poeta
o un profesor de ping-pong que escuchó, al pasar por la vereda
el sonido de la  pelota y la paleta que bailaban en el sum
Entonces abrimos la puerta con una mirada que recibe a quien se acerca
sin juicios, los filósofos griegos llamaban a esta actitud “epogé”
los yoguis hindúes “conciencia testigo”

 

Si estamos mateando ofrecemos un mate iniciando la trama del vínculo
No nos tocamos…no nos conocemos…tal vez nos demos la mano
y con buen humor comenzamos a descubrirnos (¡no, no nos sacamos la ropa!)
es un descubrir subjetividades

¿Es posible estar sanos sin vivir plenamente nuestros cuerpos?

¿Es posible curarnos entrando por la puerta que llamamos cuerpo?

¿Los dispositivos tradicionalmente llamados “corporales” son complementarios o  también son parte de la cura?

¿Es posible ser humanos sin cuerpo?

En general no hay muchas dificultades para reconocer donde se encuentran
la cabeza, los brazos, las manos, el tronco,  las piernas y los pies
En cambio, al percibir el propio cuerpo fortalecido
por las caricias nutritivas y protectoras como la leche materna
o  al registrar su carencia, quedando inertes
tal vez nos enfrentemos al desafío del Amor o de su ausencia

La autopercepción, el registro propio de los estados de malestar y de bienestar
los gestos y la postura nos permiten ingresar en los afectos con los que vivimos
y con los que generamos un vínculo con Otro implícito y explícito
Así “dibujamos” un mapa de tensiones y de anestesias
y también de disponibilidades
que crean una composición de afectos profunda y persistente
Estos afectos son una experiencia vívida interna y externa (ambos modos de afectación no se oponen, sino que por el contrario, circulan continuamente de uno al otro) como una rueda en un eterno renacer

Así vamos por la vida envueltos en los velos de Maya
en una atmósfera, un stemning al decir de Baruch Spinoza
en un temple o talante, en pasiones tristes o alegres

Estos estados  van estructurando un molde, una plástica corporal
un carácter, una composición
una forma de estar, de hacer y de ser en el mundo

Si nos hacen bien seguimos adelante
y si sentimos malestar en ese molde, tal vez sea la oportunidad
que nos da la tribulación
para continuar en el camino del conocimiento
hacia el encuentro
con nuestro Ser en sí mismo, en  y con los otros y con el cosmos

El Cuerpo en La Puerta se dispone para ese encuentro.

 

Alejandra Ruiz Díaz
Profesora de Yoga
Buenos Aires, primavera de 2014

 

One thought on “EL CUERPO EN LA PUERTA
Maria Alejandra Ruiz Diaz

  1. Muy buena, útil y clara esta sección. Sólo una sugerencia (aunque yo amo el idioma Inglés) pasar a Castellano este espacio de “DEJANOS TUS COMENTARIOS”
    Saludos!!!

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